Diabetes mellitus en el perro | | | | | | La diabetes mellitus es una de las alteraciones endocrinas más frecuentes en el perro. Bajo este concepto se entiende un desacoplamiento entre proteínas e hidratos de carbono y el intercambio de grasa como consecuencia de una falta total o relativa de insulina. La diabetes aparece con mayor frecuencia en perros de entre 7 y 9 años, las hembras enferman con el doble de frecuencia que los machos.
En 1869, el patólogo alemán Paul Langerhans descubrió las por él llamadas células endocrinas del páncreas. Las cuales son el centro de producción de insulina. Estas pequeñas células de Langerhans representan el 1-2% del total de la masa pancreática y se conforman en islas numerosas. En los humanos sanos existen aproximadamente 1 millón de islas con un peso conjunto de 1-1,5g, cada isla contiene unas 1000 células. Una isla está compuesta por varios tipos de celulas, las cuales liberan hormonas y neurotransmisores. Las células α secretan glucagón (que también se produce en el tracto intestinal anterior), las células β secretan insulina y las células δ producen somatostatina (que también se produce en el hipotálamo, médula espinal e intestino). En un individuo sano, las islas de Langerhans interaccionan entre sí mediante comunicación endocrina y exocrina: la insulina activa/inhibe las células β e inhibe la secreción de las células α. El glucagón activa las células β y δ. La somatostatina inhibe en el páncreas la secreción de glucagón y también la liberación de insulina.
La estimulación para la liberación de insulina acontece con el aumento de la concentración de glucosa en sangre, así como a través de aminoácidos, acetilcolina, diversas hormonas entéricas (por ej. gastrina, secretina, glucagón), estimuladores ß-adrenérgicos y sulfonilureas. Cuando se libera insulina, ésta se une a receptores específicos celulares y posibilita la toma de azúcar por las células. No todos los tejidos corporales reaccionan de igual forma en esa toma de glucosa. Investigaciones demuestran que el cerebro, con la excepción de partes del hipotálamo, los túbulos renales, la mucosa intestinal y los glóbulos rojos son insulinoindependientes en la toma de glucosa en las células. Por el contrario, el músculo esquelético, músculo cardiaco, tejido graso, leucocitos, hipófisis, tejido mamario, fibroblastos, aorta y las células α del páncreas son insulinodependientes en la toma de glucosa en sus células. La insulina tiene un efecto anabólico, de modo que incrementa la utilización de glucosa por la célula a través de un aumento de la oxidación de la glucosa, depósito de glucógeno, y a través de la síntesis de grasa a partir de hidratos de carbono. Por el contrario, una falta de insulina da lugar a una situación catabólica, en la que se incrementa la glucogenolisis, la síntesis de glucosa, un incremento de la cantidad de proteínas, así como de la lipolisis con la consiguiente formación de cuerpos cetónicos. Incremento de insulina (efecto anabólico) | Deficiencia de insulina (efecto catabólico) | • Oxidación de glucosa • Glicogénesis • Lipogénesis
| • Gluconeogénesis • Glucogenolisis • Lipolisis • Disminución de la síntesis proteica
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Basado en la medicina humana se pueden distinguir distintos tipos de diabetes. | |
| Diabetes mellitus Tipo 1 | | | | | La diabetes mellitus tipo 1 en el perro en la forma más frecuente. Resulta de una deficiencia absoluta como consecuencia de la destruccion de las células ß de las islas de Langerhans. Esto puede ser de origen idiopático o autoinmune y hace que la terapia con insulina resulte ineludible. Entorno al 50% de los perros enfermos tienen anticuerpos contra las células ß. Otras causas que originan la diabetes mellitus tipo 1 son infecciones o también una predisposición genética (se sospecha en beagle, retriever, pudel, puli, springerspaniel, pinscher miniatura, westhighland white y cairn terrier). | |
| Diabetes mellitus Tipo 2 | | | | | La diabetes mellitus tipo 2 se origina a partir de una deficiencia relativa de insulina, que puede desembocar en una deficiencia de insulina absoluta. En el tipo 2 de diabes se diferencia entre una liberación de insulina anormal o una resistencia a la insulina de los órganos destino. La resistencia a la insulina conlleva un incremento en la producción de glucosa en hígado, y al mismo tiempo conlleva una disminución de la toma de insulina en los tejidos. Este tipo de diabetes es rara en los perros, mientras que en los gatos es el tipo más frecuente. | |
| Diabetes secundaria | | | | | Un tipo secundario de diabetes mellitus se desarrolla en el marco de otra enfermedad que conlleva la destrucción de las células ß (pancreatitis, neoplasia) y al mismo tiempo desarrolla una resistencia a la insulina (síndrome de Cushing, hipotiroidismo, STH sobreproducción inducida por progesterona = extensión de la diabetes). Más allá, una diabetes de tipo secundario puede ser también iatrogénico a través de la administración medicamentos diabetogénicos (glucocorticoides, progestágenos). | |
| Parámetros laboratoriales relevantes en el establecimiento del diagnóstico | | | | | Si un paciente muestra los síntomas clásicos de una diabetes mellitus (poliuria, polidispia, polifagia, adelgazamiento) se puede confirmar el diagnóstico mediante diversos parámetros laboratoriales. Glucosa en sangre Las causas más frecuentes de hiperglucemia (rango de referencia 3.05-6.1 nmol/l) en el perro son: diabetes mellitus, hiperadrenocorticismo así como la administración de medicamentos diabetogénicos (glucocorticoides, progestágenos, diuréticos tiacídicos, acetato de megestrol). En el caso de que quede descartado un hiperadrenocorticismo así como un tratamiento con medicamentos diabetogénicos podemos pensar en el perro en un caso de diabetes; en el gato, al contrario, se produce con frecuencia una hiperglucemia por estrés. En el diagnóstico diferencia en una hiperglucemia hay que descartar un feocromocitoma, una pancreatitis, una neoplasia del páncreas exocrino o una insuficiencia renal, o si una hembra se encuentra es diestro. En los pacientes que no se encuentren en ayunas pueden presentar unos niveles postpandriales elevados, y por ello hay que repetir la analítica. Es importante al enviar la muestra de sangre, que se encuentren con un inhibidor de la glicolisis (fluoruro oxalata, fluoruro de sodio), ya que en su ausencia, los eritrocitos pueden metabolizar la glucosa a un ritmo del 10% por hora. Si no se disponen de los tubos de extracción adecuados, las células sanguíneas deben ser separadas del suero (tras una doble centrifugación). Determinación de fructosamina Las fructosaminas son proteínas séricas glicolizadas, de modo que ante un nivel elevado de glucosa sanguínea contínuo durante 2-3 semanas conlleva normalmente una elevación del valor de referencia de fructosamina (> 374 µmol/l). La concentración de fructosamina no se ve influenciada por la alimentación o una situación de lipemia, e incluso varía muy poco con otras enfermedades básicas (enfermedades de hígado o tracto urinario, neoplasias, hipotiroidismo, Cushing). Las muestras hemolíticas dan niveles falsos elevados de fructosamina. En modificaciones de la temperatura de entre +4°C y 25°C permanece la concentración de fructosamina en una muestra durante 5 días relativamente estable. Desde enero hasta julio de 2007 se midió el valor de fructosamina en LABOKLIN de unas 28.000 muestras de sangre, de éstas, entorno a un 5% se situaron por encima del valor de referencia de 374 µmol/l.  Las muestras con niveles elevados de fructosamina se dividieron en: 596 muestras resultaron ligeramente elevadas (374-450 µmol/l), 192 muestras moderadamente elevadas (451-500 µmol/l), 288 notablemente elevadas (501-600 µmol/l), y 228 extremadamente elevadas (601-1400 µmol/l). El valor más elevado de fructosamina fue de 1453.1 µmol/l.
 Un perro diabético se encuentra bajo control cuando la concentración de fructosamina se encuentra entre 350 y 450 µmol/l. Si los valores superan los 500 µmol/l, no se tiene bajo control esa diabetes. En valores sobre 600 µmol/l se ven incrementados los valores de glucosa en sangre. | |
| Glucosa en orina y cuerpos cetónicos | | | | | La determinación de glucosa en orina mediante tiras reactivas de orina nos indica el caso de Diabetes mellitus. Dado que numerosos factores, entre ellos diversas enfermedades, nos pueden indicar falsos positivos o falsos negativos, se hace necesario realizar un análisis de sangre en los casos sospechosos. Una glucosuria acontece en el caso de una hiperglucemia (> 180mg/dl o > 17mmol/l), cuando la barrera renal se ve superada en su función de retomar la glucosa. Al ocurrir esto, se produce además una diuresis osmótica, en la que se produce pérdida de agua, sodio, potasio y cloruro. Junto a la diabetes mellitus existen otras causas que dan lugar a alteraciones en las funciones de la barrera renal; aquí se incluyen el estrés (raro en el perro), la infusión de líquidos con dextrosa, así como el hiperadrenocorticismo o el feocromocitoma. Una glucosuria puede acontecer por lesiones en los túbulos renales proximales, por ejemplo en el caso de intoxicación por aminoglicósidos, en un fallo renal agudo ligado al síndrome de Fanconi o en una glucosuria renal primaria. Pueden aparecer falsos resultados negativos en los análisis de orina refrigerada o ante la presencia de tetraciclinas. Un pH bajo y altas concentraciones de sales en orina (tiras reactivas de papel) pueden también ocasionar falsos resultados. Resultados positivos falsos pueden aparecer por contaminación de la muestra con agua oxigenada e hipoclorito. En la orina fisiológica no hay cuerpos cetónicos. En el caso de que las tiras reactivas muestren una reacción positiva frente a cuerpos cetónicos, se debe al ácido acético, no al ácido hidroxibutírico, que es el responsable de la acidosis. Los cuerpos cetónicos aparecen como consecuencia de una lipolisis, que se produce por caquexia, inapetencia o cetoacidosis de tipo diabético. Si junto a la esos cuerpos cetónicos en orina aparece glucosa, es muy probable la situación de diabetes mellitus, que deber ser verificada mediante un análisis de glucosa en sangre. Si sólo aparecen cuerpos cetónicos, y no glucosa, se suele atribuir a la destrucción de grasa en animales anoréxicos, que no padecen diabetes mellitus. Resultados positivos falsos pueden aparecer por las sustancias fenazopiridina, dimercaprol, ácido acetil salicílico, captopril, N-acetilcisteína y ácido valproico. | |
| Test de tolerancia a la glucosa | | | | | En un perro sano en ayunas la concentración en sangre de glucosa debería ser normal una hora tras la administración de una concentración de glucosa al 50% (1g/kg). Una hiperglucemia persistente (> 7.2 mmol/l o > 130 mg/dl) tras ese periodo de tiempo indica una intolerancia a los hidratos de carbono, con lo que indica un estadío prediabético. | |
| Otras alteraciones laboratoriales en el diagnóstico de diabetes mellitus | | | | | En una diabetes mellitus se producen alteraciones de los hidratos de carbono-proteínas y en el intercambio de grasas, pero también otra serie de parámetros. En 1000 pruebas sanguíneas, analizadas entre enero y julio de 2007 para un screening, se hallaron 63 pruebas con valores elevados de fructosamina. Al mismo tiempo, de esas 63 pruebas, 44 tenían elevedados valores de glucosa, 39 elevado el valor de GLDH, 34 el de fosfatasa alcalina y 13 el de ALT. 
En otras muestras se hallaron, junto a una hiperglucemia y a un aumento de los enzimas hepáticos, un aumento de los niveles de colesterol y triglicéridos como consecuencia del desarrollo de una lipidosis y cetonemia hepática. En una deficiencia de insulina se incrementan los ácidos grasos libres, que llegan al hígado y se almacenan como triglicéridos y en parte se convierten en cuerpos cetónicos y lipoproteinas que dan lugar a una lipemia sanguínea. Debido a muestras muy lipémicas pueden aparecer errores en la medida de diversos parámetros hematológicos y químicos, lo que debe tenerse encuenta en la interpretación de los resultados. Mas allá se observa un aumento de amilasa y lipasa, una leucocitosis y una disminución de T4, albúmina y proteína total. Dada la elevada diuresis se puede producir una hemoconcentración. En los casos avanzados de la enfermedad junto a la glucosuria aparece cetonuria y el peso específico en orina aumenta. | |
| Terapia | | | | | Las medidas terapeuticas deben ser adaptadas de forma indivual, ya que depende de la información general de cada paciente. | |
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